El barco se balancea suavemente mientras atraviesa El Río, el estrecho de agua turquesa que separa Lanzarote de La Graciosa. Son solo 25 minutos de travesía, pero sientes como si atravesaras una frontera invisible que te hace cambiar tu rimo de vida. Atrás quedaron las carreteras asfaltadas, el ruido de motores y las prisas. Delante tienes una isla donde el tiempo se ha detenido para brindar el equilibrio perfecto entre lo salvaje y lo habitable.


Albarracín, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, es capaz de sorprender incluso a quienes ya lo han visitado antes. En esta ocasión, decidimos cambiar de enfoque: en lugar de preocuparnos por sacar la fotografía perfecta, nos dedicamos a recorrer el pueblo sin más. Durante el viaje, pudimos probar la nueva Insta360 X6 y esto cambió por completo nuestra forma de grabar el viaje.