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Cuatro días en La Gomera, ¿qué hacer?

Guía para que disfrutes al máximo de tu visita.

La Gomera es un paraíso natural por descubrir y te está esperando para que disfrutes de una experiencia única que no olvidarás.

Las Islas Canarias son una buena idea siempre. Su temperatura primaveral durante todo el año, sus paisajes de indescriptible belleza, sus playas y senderos infinitos la convierten en una opción ideal para los amantes de la naturaleza y de los paisajes de vértigo. Siete islas conforman un archipiélago único: El Hierro, La Palma,Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y La Gomera. Viajemos hasta esta última, Reserva Mundial de la Biosfera, para adentrarnos en un lugar majestuoso de más de 12 millones de años de antigüedad. Cuatro días se te harán cortos para descubrir toda la magia que cada rincón de esta isla de 378 kilómetros cuadrados esconde, pero sí que serán suficientes para enamorarte de ella.


Día 1
Hay varias formas de llegar hacia La Gomera, bien en avión desde alguna de las otras islas, o bien en ferry. Nosotros te aconsejamos esta última opción partiendo desde Tenerife La compañía Fred Olsen es en nuestra opinión una de las más cómodas. Sal a la cubierta y maravíllate con las vistas del Teide, el pico más alto del territorio nacional.

 

Una vez llegues a La Gomera, comenzarás a vislumbrar los paisajes que te aguardan allí. El puerto de San Sebastián de La Gomera, capital de la isla, te espera para darte la bienvenida. La perspectiva que se obtiene desde el barco es de un valle con casas escalonadas de colores que recuerdan a su arquitectura tradicional colombina.

 

Cuando embarques, cógete un coche de alquiler allí mismo, en el puerto, y comienza a recorrer la isla. Te avisamos que vienen muchas curvas, pero en cada una de ellas te espera cada vez una panorámica distinta que te dejará sin aliento.

 

Nosotros nos dirigimos al Valle Gran Rey, donde nos alojamos, al suroeste de la isla. Es el municipio turístico por excelencia de La Gomera a causa de su privilegiada situación geográfica y de tener las mejores playas de la isla. Con una población de no más de 5.000 habitantes, su belleza paisajística salpicada con palmeras en todo el valle contrasta con sus viviendas blancas.

 

Dirígete a alguno de sus miradores para contemplar el enclave del Valle Gran Rey. Parada obligada es en el Mirador de la Ermita de El Santo, situado en una montaña con una pendiente muy pronunciada. Ya antes de llegar a él, el puente por el que pasarás, te indica que estás ante un paraje especial. ¡Asómate sin miedo a sus balcones y, si tienes la oportunidad, date un paseo por los alrededores de la ermita!

 

Si quieres obtener una vista perfecta del valle, párate en el Mirador de la Curva del Queso, al lado de la carretera. Cuenta con una zona acristalada desde la que parecerá que estás dentro del valle y con una zona escalonada desde la que disfrutar sentado del paisaje el tiempo que quieras. ¡Nosotros pasamos allí unas cuantas horas!

 

¡Y se acerca la hora del atardecer! Para acabar el primer día elegimos uno de los lugares más bellos que hemos divisado nunca. Pasarás por él en las diferentes rutas que hagas por la isla y siempre captará tu atención. Se trata del Roque de Agando, una formación rocosa muy característica de la isla, de 1.251 metros de altitud, situado dentro de los terrenos del increíble Parque Nacional de Garajonay. La postal del paisaje que este lugar regala es sobrecogedora. Cuando llegues allí te fundirás con el lugar y casi te obligará a permanecer en silencio para contemplar el espectáculo del mar de nubes corriendo a gran velocidad por entre los recovecos de la montaña.

 


Día 2
La Gomera es una isla ideal para realizar senderismo. Hay rutas delimitadas de diferentes dificultades tanto de montaña como de costa, todas ellas espectaculares. Nosotros nos adentramos en las de montaña, nuestras preferidas. El Parque Nacional de Garajonay, declarado Patrimonio de la Humanidad, una de la joyas de la isla, ofrece cantidad de rutas mediante las que disfrutar de la exuberante belleza de este lugar ancestral y misterioso.

Elige la ruta que más te convenga y la dificultad que selecciones. Para abrir boca, te recomendamos la ruta del Contadero a El Cedro, de unos 4,8 kms de distancia.


¿Quieres volver a ver el Roque de Agando, verdad? Cuando finalices tu ruta, muy cerca del comienzo, te encontrarás un sendero que dirige al Mirador del Morro de Agando. Si las nubes y el viento te lo permiten, parecerá que estás en el cielo y verás el Roque sobresaliendo entre ellas, imponente.

 

De nuevo de vuelta a Garajonay, te aconsejamos que te adentres en él en cualquiera de los puntos que encuentres mientras paseas con el coche. Las brumas y líquenes colgando de los árboles configuran un ambiente como de película de misterio en el que querrás pasar horas y horas.

 

Para acabar el día, nos dirigimos de nuevo al Valle de Gran Rey, en concreto a la Playa del Inglés. Se trata de uno de los puntos que más impactan de la isla por el contraste de su arena negra y aguas bravas escoltadas por los riscos de la Mérica, unas formaciones rocosas con tonos rojizos que te deslumbrarán al atardecer. No es de extrañar que te encuentres con fotógrafos que aguardan el mágico momento. ¡Siéntate en la arena o en una de las rocas y disfruta del espectáculo de la naturaleza!

 

Día 3
Nos dirigimos hacia el norte de la isla para hacer parada en un pueblo de tradiciones, Vallehermoso. Pasear por él es viajar en la historia de este colorido municipio en el que el viajero puede imaginar la incesante actividad económica agrícola que ocupó sus calles. ¡Te enamorarán sus casonas! Además, desde cualquier punto podrás divisar otro maravilloso roque: El Roque Cano.

 

Dirígete hacia la costa de este pueblo para fascinarte con una construcción hoy día abandonada: El Castillo del Mar, utilizado antiguamente como embarcadero de plátanos. Las inclemencias del tiempo y el abandono del lugar, proporcionan un ambiente casi fantasmagórico, pero digno de contemplar e imaginarse la actividad exportadora del lugar.
Continuamos nuestra ruta para acercarnos a otro pueblo del norte de La Gomera encantador, Agulo, un balcón sobre el Atlántico. Te impactará su posición privilegiada en la falda de una montaña de una altura de vértigo. ¡Pasear por sus calles empedradas de casas encaladas con unas vistas únicas de El Teide te maravillará! Aprovecha para probar unas papas con mojo en alguno de los restaurantes que el municipio tiene.

 

Pero si quieres obtener las mejores vistas de Agulo, sube al Mirador de Abrante, los más valientes lo hacen a pie, pero puedes hacerlo en coche. Un brazo acristalado de 7 metros sobresale de un restaurante-cafetería muy pintoresco en el que sus camareros se comunican con el tradicional silbo gomero, un lenguaje único en el mundo. ¡Te aseguramos que te sorprenderán!

 

Si tienes la oportunidad, camina por los alrededores del mirador. El silencio que envuelve la zona y los paisajes rojizos son sobrecogedores.

 

Cae la tarde y elegimos el mejor lugar de la isla para ver la puesta de sol:
El Alto de Garajonay, el punto más alto de La Gomera, a unos 1487 metros sobre el nivel del mar. Desde allí podrás contemplar la isla por completo además de divisar La Palma, El Hierro y Tenerife. Históricamente utilizado por los aborígenes como lugar sagrado, se puede percibir la magia del lugar. Según los archivos, al estar tan cerca del cielo, lo consideraban como lugar divino. ¡Siéntate y disfruta del espectáculo como ya lo hicieron hace miles de años! Y si te gusta la fotografía nocturna, te invitamos a pasar unas horas allí al caer la noche. No encontrarás un cielo más espectacular en ningún otro sitio.


Día 4
¡Y llegó el último día! Como cogeremos el ferry de vuelta a Tenerife, aprovechamos para conocer un poquito más a fondo San Sebastián de La Gomera. ¿Sabías que fue desde aquí desde donde partió Colón al Nuevo Mundo el 6 de septiembre de 1492 provisto de alimentos? De ahí que algunos de los edificios más emblemáticos de esta villa reciban el nombre de colombinos. Entre ellos, destacamos la Torre del Conde y la Ermita de San Sebastián.

 

¿Te gustan los faros? A nosotros nos parecen que son unos edificios mágicos. Dirígete al Faro de San Cristóbal, un faro típico de tintes blancos y rojos. ¡Sorpréndete con las vistas desde allí! Y si quieres obtener las mejores vistas de San Sebastián, sin duda las encontrarás desde El Parador NacionalPasa y asómate a su jardín. ¡Impresionante! De vuelta al pueblo, recorre sus coloridas calles y aprovecha para comer gofio en alguno de los muchos restaurantes que minan San Sebastián.

 

Ya en el ferry observamos con nostalgia las costas que hemos recorrido a lo largo de estos 4 días y volvemos a maravillarnos con los paisajes que nos han dejado atónitos durante el viaje. La Gomera es un paraíso natural por descubrir y te está esperando para que disfrutes de una experiencia única que no olvidarás.

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